Aunque apareció taxista que escucho a madre e hija, buscando la manera como desaparecer el cuerpo de la menor quien fue ultrajada y asesinada de la forma más canalla y enfermiza a manos de su progenitora.
“De repente, un error mío fue haberle creído a mi hija (Isabel Mirella Tello Chanduví), cuando me dijo que cambió. Desde que le hice la denuncia en el 2009, yo no hablaba con ella. Recién me hizo una llamada en mayo y me dijo que le perdone, que estaba distinta y que quería ver a los niños. Yo le creí”, manifestó Bertha Chanduví.
Asimismo, negó que ella y su hija hayan tratado como empleados del hogar a Pierina y a sus hermanastros, como así lo manifestó Jonathan Nieto Loza, expareja de Isabel Tello.
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