Las policías que vigilan el aeropuerto de Dusseldorf empezaron a utilizar vehículos eléctricos de dos ruedas, tipo ‘segway’, para desplazarse sin ruido y sin contaminar el ambiente por la terminal del mayor centro de transporte aéreo alemán. Aunque la construcción parezca inestable, reacciona a cada movimiento del cuerpo humano y se conduce con varios de ellos, convirtiendo en inútil la capacidad deportiva de balancear.
Para iniciar el movimiento, el usuario inserta una llave electrónica y se inclina adelante. Necesita unos cuantos instantes, sin meter marchas ni pulsar botones, para que el vehículo alcance la velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. Solo la dirección (izquierda-derecha) se elige con una palanca. Para reducir la rapidez el usuario se aparta un poco hacia atrás y para frenar, se queda inmóvil sobre la pequeña plataforma. Ésta misma constituye el mayor secreto tecnológico, dado que contiene una computadora que balancea y reconoce los movimientos del ‘conductor’ en un régimen automático.
Claro, el Accesorio Móvil Individual Urbano (PUMA por sus siglas en inglés), no estaba diseñado en especial para los cuerpos del orden público. Vino a Europa como una distracción. En la Alemania misma se empleaba inicialmente para organizar excursiones por la ruta turística a lo largo del Muro de Berlín. Este país europeo ya ha adoptado tres exigencias jurídicas para que una persona pueda manejar el nuevo vehículo que son: registrarlo con la entrega de una chapa de matrícula correspondiente, ser mayor de 15 años y tener derecho de coductor de un ciclomotor.
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